Me quiso chantajear con una foto de mi hija en prisión: sin saber que yo controlo todo desde adentro

Publicado por JoseRamon el

Resumen: Un reo desesperado es acosado en el comedor de la prisión por otro recluso peligroso que le muestra una fotografía secreta de su pequeña hija. La tensión escala cuando el criminal comienza a revelar detalles íntimos de la familia del reo para intimidarlo. Lo que el chantajista ignora es la verdadera identidad de la persona que tiene el control absoluto tras las rejas. La forma en que pagará por meterse con su familia te dejará sin aliento.

El estruendo de las bandejas de metal y los gritos resonaban en el brillante comedor de la prisión. Lucas mantenía la mirada fija en su comida intocable. Con su uniforme naranja y a sus 35 años, había aprendido que en este lugar, pasar desapercibido era la regla número uno para sobrevivir.

Pero esa regla estaba a punto de romperse.

El banco de metal rechinó bruscamente cuando «El Caimán», un recluso corpulento con una cresta roja desteñida y el cuello cubierto de tatuajes, se sentó frente a él. Lucas no levantó la vista hasta que un pequeño pedazo de papel fotográfico se deslizó sobre la mesa de aluminio, deteniéndose justo al lado de su puré de papas.

Era una fotografía Polaroid. En ella, su pequeña hija sonreía en el parque de su antiguo vecindario.

La sangre de Lucas se heló, pero mantuvo la expresión de su rostro lo más rígida posible.

—Bonita niña —siseó el hombre de la cresta roja, inclinándose hacia adelante para que los guardias no pudieran leer sus labios—. Sale de la escuela a las 3:00 PM todos los días. Siempre lleva una mochila rosa con un unicornio. A veces su mamá se retrasa cinco minutos en recogerla. Cinco minutos son suficientes para que alguien se la lleve a dar un largo, largo paseo.

Lucas apretó los puños bajo la mesa, sintiendo cómo el frío metal se clavaba en sus nudillos.

—¿Qué quieres? —preguntó Lucas en un susurro áspero.

—Quiero tu cuota de protección. Y la quiero multiplicada por tres. Vas a llamar a tu mujercita y le dirás que transfiera todo lo que tienen a la cuenta que yo te diga. Si no lo haces para mañana… bueno, ya sabes dónde encontrarán esa mochila rosa.

El tatuado sonrió, mostrando unos dientes manchados, creyendo tener el control absoluto de la situación. Se levantó y le dio un golpe burlón a Lucas en el hombro antes de alejarse pavoneándose por el comedor.

Lo que aquel criminal de poca monta ignoraba, es que acababa de cometer el peor error de su vida. Pensó que estaba intimidando a un reo desesperado y solitario. No sabía que el hombre al que acababa de amenazar era, en realidad, quien manejaba cada pasillo, cada guardia y cada sombra de esa prisión.

Lucas levantó la mirada hacia la cámara de seguridad de la esquina y asintió levemente. El verdadero dueño del lugar acababa de dar una orden silenciosa, y el castigo iba a ser implacable.

Categorías: humillacion

0 comentarios

Deja una respuesta

Marcador de posición del avatar

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *