«Ahora bien, sabemos que Dios dispone todas las cosas para el bien de quienes lo aman, los cuales han sido llamados de acuerdo con su propósito.» — Romanos 8:28
La Reflexión: Es muy difícil entender el dolor, la pérdida o las puertas que se cierran mientras los estamos viviendo. Nos preguntamos «¿por qué a mí?». Esta reflexión nos invita a cambiar el «por qué» por el «para qué». Dios no desperdicia ninguna de tus lágrimas ni ninguno de tus procesos. Incluso los fragmentos rotos de nuestras experiencias pasadas están siendo tejidos por Él para crear algo hermoso en nuestro futuro. Confía en el proceso, mantén el corazón limpio y recuerda que las pruebas de hoy están construyendo el testimonio de victoria que mañana inspirará a otros.
«Ya te lo he ordenado: ¡Sé fuerte y valiente! No tengas miedo ni te desanimes, porque el Señor tu Dios estará contigo dondequiera que vayas.» — Josué 1:9 La soledad y el desánimo suelen ser Leer más
El mundo nos ofrece una «paz» que depende de que todo vaya bien: tener dinero, buena salud o no tener problemas. Pero esa paz es frágil. La paz que Jesús ofrece es completamente diferente: es Leer más
«Pero los que confían en el Señor renovarán sus fuerzas; volarán como las águilas, correrán y no se fatigarán, caminarán y no se cansarán.» — Isaías 40:31 Hay días en los que el cansancio físico Leer más
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